Skip to main content
VOLVER

Un espacio dedicado a reconocer a las personas de la RFEV que, desde fuera del plano estrictamente deportivo, contribuyen al crecimiento y desarrollo de la vela española 

Detrás de cada éxito deportivo hay un equipo humano que lo hace posible. En este nuevo Perfil del Mes ponemos el foco en una de esas figuras clave dentro de la estructura de la Real Federación Española de Vela: Xisco Gil, director técnico, cuya trayectoria está marcada por la pasión por el mar, la gestión deportiva y el compromiso con el desarrollo de la vela española. 

Mi nombre es Xisco Gil, nací en Palma de Mallorca y mi relación con el mar comenzó cuando era muy joven, navegando en la clase Optimist en el Club Náutico La Rápita. Aquellos primeros años marcaron profundamente mi vida. Después llegó la clase Europa y, más tarde, mis primeros pasos como monitor en el propio club donde había crecido. 

Nunca imaginé que surgiría una oportunidad tan decisiva como formar parte del equipo de oficiales encargado de organizar los JJ.OO. de Barcelona ’92. Ese evento no solo fue un privilegio, sino que cambió mi forma de entender la vela: comprendí que quería dedicarme profesionalmente a su gestión, en un momento en el que aún predominaba el trabajo amateur. 

Entre 1992 y 1998 fui responsable de vela en mi club de siempre, mientras también ejercía como entrenador nacional de Optimist. A partir de ahí di el salto al Club Náutico Arenal, donde pude liderar múltiples áreas como director del Área Deportiva. Más adelante, mi etapa en la empresa privada, en Quantum, me dio la oportunidad de gestionar una velería y aprender en profundidad sobre diseño y construcción de velas, una experiencia que enriqueció mi visión global del deporte. 

Tras este recorrido, llegó el reto de ser director técnico de la Federación Balear de Vela. Fueron 12 años apasionantes y llenos de evolución, hasta que se presentó la oportunidad de asumir el cargo de director técnico de la Real Federación Española de Vela. Desde 2021 tengo el honor de ocupar este puesto, que siento como una forma de devolver a la vela todo lo que me ha regalado desde niño. 

Mi función principal en la RFEV es coordinar todas las áreas deportivas: desde las clases estratégicas y los Grupos 2032 hasta el Equipo Olímpico, donde actúo como director de Preparación Olímpica (DPO). Mi día a día consiste en unir el esfuerzo de grandes profesionales: entrenadores, especialistas, personal de logística, administración y el equipo multidisciplinar. Mi misión es acompañar a todos ellos y a nuestros regatistas para que puedan alcanzar los objetivos marcados, con los recursos y la planificación adecuados. 

Si algo considero esencial en mi trabajo es la paciencia. Luchamos por objetivos a largo plazo, mientras que muchas veces se busca la inmediatez. Gestionar esas tensiones, mantener la calma y convencer a todos de que el camino trazado es el correcto forma parte indispensable de mis responsabilidades. Creo firmemente que con trabajo y esfuerzo se llega lejos. 

Siempre he dicho que he logrado lo que muchos desearían: convertir mi pasión en mi profesión. Mi día a día es apasionante, lleno de emociones, superación y aprendizaje constante. 

En cuanto a mis aspiraciones, intento que allí donde estoy no solo se logren buenos resultados, sino que también se quede una estructura mejor que la que encontré. Trabajo para que la vela ocupe el lugar estratégico que debería corresponderle dentro del deporte nacional, promoviendo políticas deportivas, modelos de rendimiento y estructuras de desarrollo que fortalezcan su acceso, visibilidad y competitividad. Mi objetivo es liderar acciones que impulsen el crecimiento integral del deporte de la vela, desde la iniciación hasta el alto rendimiento, garantizando su impacto social, formativo y deportivo. 

Fuera del ámbito profesional, mi gran pasión sigue siendo navegar. De hecho, compré un barco antes que un coche. Lo que muchos no saben es que disfruto especialmente de la navegación offshore: regatas de crucero en solitario o con tripulación reducida; cuantas más millas, mejor.

Xisco navegando en solitario a bordo del FRAGIL


A bordo de mi barco, el FRAGIL V, he vivido experiencias que nunca olvidaré: desde momentos de esfuerzo extremo hasta instantes de pura conexión con la naturaleza. Entre todos ellos, guardo un recuerdo muy especial de mi segunda travesía del Atlántico en 2015, aunque podría contar miles de historias vividas con la saga de los FRAGIL. 

¡Un saludo! 

Xisco.