“Un dato no vale nada si nadie lo entiende o no se puede usar”
A simple vista, el trabajo de Bernat Cortés apenas se percibe durante una regata. No está sobre la tabla, ni a bordo de un barco, ni dando instrucciones desde una neumática. Sin embargo, buena parte de la información que utilizan entrenadores y regatistas de la Real Federación Española de Vela pasa por sus manos. Ingeniero de formación y analista de datos del equipo olímpico de la RFEV desde hace cinco años, su misión consiste en convertir miles de datos en una herramienta útil para tomar mejores decisiones dentro y fuera del agua.
Nacido en Barcelona y afincado actualmente en Ibiza, Cortés siempre ha estado ligado al deporte y al mar. Fuera del trabajo disfruta de casi cualquier actividad al aire libre, especialmente aquellas en las que el viento y el agua son protagonistas. El ciclismo de carretera y de montaña, correr, el surf o el kite y el wingfoil completan una lista de aficiones que encajan con su forma de entender la vida.
Su trayectoria profesional comenzó lejos de la vela. Ingeniero especializado en automatización industrial y sistemas, actualmente ejerce como director de tecnología (CTO) de una empresa del sector industrial. Paralelamente trabaja como analista de datos del equipo suizo de SailGP, una experiencia que terminó por unir sus dos grandes ámbitos de conocimiento: la tecnología y la vela.
En la RFEV es el responsable del área de datos y tecnología, con un proyecto que se ha convertido en una pieza clave para el funcionamiento diario del equipo olímpico: la plataforma SailData. En ella se planifican y registran entrenamientos, se coordina la logística de los equipos, se realiza el seguimiento de la salud de los regatistas y se centraliza buena parte de la gestión interna de la federación.
«En resumen, se trata de conseguir que toda la información viva en un solo sitio y sirva para decidir mejor y progresar más rápido«, explica.


Para Bernat, la clave de un trabajo como el suyo no está tanto en la tecnología como en comprender el deporte: «Un dato no vale nada si nadie lo pide, no se entiende o no se puede utilizar. Antes de programar hay que escuchar mucho. Haber competido en Formula Kite me ayuda a entender qué necesitan realmente los deportistas y los entrenadores«.
Quizá por eso considera que existe una idea equivocada sobre el análisis de datos: «La mayor parte del trabajo no consiste en hacer gráficos. Antes hay meses de definir qué se mide, cómo se mide y quién introduce esa información. Sin ese trabajo previo, los datos no sirven para nada«.
Su mayor satisfacción llega cuando el sistema deja de depender de él: «Pienso ‘bien hecho’ cuando alguien utiliza la herramienta sin avisarme y sin preguntarme nada. Eso significa que realmente forma parte del día a día del equipo«.
No todo resulta sencillo. Si la tecnología es relativamente fácil de implantar, reconoce que cambiar hábitos requiere mucha más paciencia: «El mayor reto es convencer a personas que ya tienen muchísimo trabajo de que dediquen unos minutos a registrar información que quizá no les aportará un beneficio inmediato, pero sí dentro de unos meses«.
Mirando al futuro, tiene un objetivo muy claro: que la RFEV tome decisiones deportivas con el mismo nivel de información que los mejores equipos profesionales del mundo: «Es perfectamente alcanzable. Solo hace falta constancia«.
También cree que la vela todavía tiene margen para crecer en un aspecto fundamental: la cultura del dato: «Generamos una cantidad enorme de información —viento, GPS, cargas, resultados…— y aprovechamos solo una pequeña parte. No es una cuestión de talento, sino de tradición. Históricamente cada uno ha guardado sus datos. Compartir más y medir mejor nos haría más competitivos, y eso es algo que ya se ve en competiciones como SailGP o la Copa América«.
Desde un ordenador y lejos del foco mediático, Bernat Cortés trabaja para que cada entrenamiento, cada maniobra y cada decisión cuenten con una base sólida. Porque, en el deporte de alto rendimiento, la diferencia entre ganar y perder también puede estar en saber interpretar la información adecuada en el momento oportuno.