“Lo más importante no es solo el trabajo en camilla, sino entender al deportista”
El trabajo de Lucía Ruiz-Cotorro puede desarrollarse sobre una camilla, dentro de un contenedor o incluso en una lancha, haciendo un vendaje con veinte nudos de viento y olas. Fisioterapeuta deportiva de la Real Federación Española de Vela desde 2023, su misión va mucho más allá de tratar una lesión: prevenirla, entender las necesidades de cada regatista y acompañarlo para que pueda rendir al máximo forman parte de un trabajo tan importante como muchas veces invisible.
Santanderina de 31 años, deporte y salud han estado presentes en su vida desde pequeña. Juega al tenis y al pádel desde los cinco años, también practicó hockey y creció en una familia estrechamente vinculada a la salud. Su padre, médico deportivo, despertó en ella una vocación que terminó llevándola a estudiar Fisioterapia.
“La salud y el deporte son los dos pilares fundamentales de mi vida, personal y profesional. En casa se me juntaron desde pequeña esas dos partes”, explica.
Graduada en Fisioterapia por las Escuelas Universitarias Gimbernat de Cantabria y con una amplia formación especializada, terminó la carrera en 2017 y comenzó a trabajar como autónoma. La oportunidad de incorporarse al equipo multidisciplinar de Luis Morales le permitió compaginar la consulta con el deporte, primero en hockey y tenis y, a partir de 2019, también en la vela.
Una lesión que abrió la puerta a la vela
Su llegada a este deporte se produjo precisamente por una lesión compleja de uno de los regatistas. A partir de entonces llegaron los viajes, las largas temporadas fuera de casa y la oportunidad de acompañar de manera individual a varios deportistas.
“Vivir su día a día completo” le permitió comprender qué necesita un regatista, cuáles son sus rutinas y cómo adaptar el trabajo a cada uno.
Tras el proyecto de Tokio 2020 inició una campaña olímpica con la Federación Austriaca de Vela, donde permaneció hasta 2023. Ese año se incorporó a la RFEV con los Juegos de París como objetivo.
Hoy forma parte del área de salud de la Federación, dentro de un equipo multidisciplinar formado por médicos, fisioterapeutas, preparador físico y nutricionista.
“Mi función consiste en apoyar a los regatistas en su día a día: tratar las lesiones cuando aparecen, evitarlas antes de que lleguen y entender qué necesita cada uno, porque no hay dos iguales”.



Fisioterapia con 20 nudos y olas
Una de las partes más desconocidas de su trabajo es precisamente dónde y cómo se desarrolla. El material viaja en furgonetas y contenedores y la consulta puede instalarse prácticamente en cualquier sitio.
“A veces tratamos en casas, desplazando hasta allí todo el equipamiento; otras lo hacemos dentro de los propios contenedores. Y a menudo vamos en la lancha y tenemos que tratar o hacer vendajes a bordo, con veinte nudos y olas, buscando la manera de dar con la solución”.
También hay una exigencia física que, según Ruiz-Cotorro, no siempre se percibe desde fuera. Los regatistas tiran de los cabos, mueven el barco y mantienen durante largos periodos posturas muy exigentes. “Creo que no se dimensiona lo que supone una campaña olímpica: todo lo que conlleva a nivel físico y también emocional”.
Acompañar cuando las cosas se complican
Si hay algo especialmente gratificante para Lucía es acompañar al deportista durante una lesión, cuando aparecen las dudas y la incertidumbre.
“Establecer un plan junto con el equipo multidisciplinar y que el deportista sienta que hay algo sólido detrás, que se puede, que lo vamos a solucionar y que además lo haremos juntos: eso es lo bonito”.
Uno de los momentos más difíciles de su carrera llegó precisamente en 2024. A un mes y diez días de los Juegos Olímpicos de París, uno de los regatistas con los que trabajaba sufrió una lesión.
“Hicimos todo lo que estaba en nuestra mano para poder llegar, y fue muy duro, pero acabó de la mejor manera posible: encontramos la solución para que volviese al agua y compitiera, diría que casi al cien por cien”.
París acabaría proporcionándole también uno de sus recuerdos más especiales: el oro del equipo de 49er. Otros de los momentos más emocionantes de su carrera como fisioterapeuta son la clasificación de Finlandia en Nacra 17 para los Juegos de Tokio 2020, la posterior clasificación del equipo español de la misma clase para París 2024 y el Mundial de Cagliari ganado por el equipo de 49er FX.
“Todos tienen algo en común: los viví con equipos y con personas que me han aportado muchísimo, y algunas de ellas hoy son amigos”.
Los Ángeles 2028, siguiente horizonte
Ahora el siguiente objetivo está claro. Lucía aspira a continuar trabajando con el actual equipo multidisciplinar de la RFEV y recorrer juntos el camino hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
“Nunca se llega sola. Detrás hay muchísimas personas que me han acompañado durante años y que me han enseñado los conocimientos, la experiencia, la forma de enfocar las lesiones y el trato humano”.
Después de años viajando con la vela olímpica, esa parte humana es precisamente una de las que más valora: “Hay algo que va más allá de lo profesional: todo lo que hemos vivido por el camino. Vivencias que se me han quedado dentro y que me han hecho crecer como fisioterapeuta y como persona”.